+ HELIOPOLIS
Éxodo
Versión inicial: lunes 9 de marzo de 2009

DATACIÓN DEL ÉXODO: UNA PROPUESTA

Versiónviernes 21 de julio de 2017

Extracto
Al cambiar el Nilo su curso el año 1130 a.C., obligaría al abandono de la megalópolis de Pi-Ramsés. De allí saldrían (éxodo, en griego, significa salida) las seiscientas mil personas -sin contar los niños- que el Antiguo Testamento afirma que salieron.

Texto
NOTA: en el texto, al transcribir nombres o topónimos de Levante, en vez de la transcripción «sh» habitual en otras lenguas, se utiliza la grafía «š» para designar el jeroglífico «alberca» y la letra árabe «šin», que suenan ambos como la «ch» en Andalucía en «muchacho»; la grafía «c», para transcribir el jeroglífico «brazo» y la consonante árabe «cain», considerados también homófonos; y el apóstrofo, para transcribir el jeroglífico «buitre» (éste transcrito habitualmente con «3») y el signo árabe «hamza», asimismo homófonos.

INTRODUCCIÓN

Un acontecimiento que ha fascinado particularmente a creyentes y estudiosos ha sido el dramático éxodo del pueblo hebreo, como dice la versión de los Setenta,

Fragmento de texto griego

de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud»), (Deut, 5, 6). Su datación se ha ido situando en diversas épocas, a medida que la egiptología y otras ciencias iban aportando datos objetivos.
Datos objetivos: esto es lo que ha aparecido recientemente, de resultas de los trabajos del egiptólogo austríaco Dr. Manfred Bietak.
Aquí pretendo, modestísimamente, pues no soy profesional de la arqueología, derivar de esos datos, a título meramente especulativo, algunas posibles implicaciones sobre la datación del Éxodo.

El número y la procedencia de los emigrados

a) El número de los evacuados
Los anales egipcios permanecen mudos al respecto, pero el Antiguo Testamento asegura que la multitud que salió era (Éxodo, 12,38) «una muchedumbre abigarrada y grandes rebaños de ovejas y vacas». Muchedumbre abigarrada ¿mezcla de etnias?. Éxodo, 12, 37 cifra en más de 600.000 las personas que salieron, «sin contar los niños».
La crítica contemporánea no acepta este guarismo desmesurado. Tampoco es creíble que esa masa pudiese sobrevivir en el desierto durante cuarenta años.
Después veremos esto.

b) Lugar de procedencia de los evacuados
En cuanto al lugar de procedencia, de nuevo las habitualmente minuciosas fuentes egipcias nada dicen, pero, según la Biblia, el Éxodo partió de Pi-Ramsés.

La ciudad perdida de Ramsés: de Ramsés II el Grande a Ramsés VII

Sabemos que Ramsés II el Grande (~1279-1213)[1] fundó una nueva capital en la orilla oriental de las «Aguas de Ra» (en el mapa, en azul, de trazo continuo), junto al templo a Set edificado ya por Seti I, ciudad a la que dio el nombre de Per-Ramsés o, en el dialecto de la época, Pi-Ramsés (Dominio de Ramsés). Instaló allí su residencia a partir del año 11º de su reinado (~1268). Sus sucesores (con excepciones, como Merenptah) mantuvieron en esa ciudad la capital.

En torno a Pi-Ramsés se desarrolló una ciudad, que fue creciendo desmesuradamente a lo largo de los años, hasta extenderse diez kilómetros a lo largo del Nilo, con un ancho de unos tres kilómetros, lo que da una superficie edificada de 3.000 Has, la ciudad más extensa del mundo de entonces, superior a Tebas, a Heliópolis, e incluso a Babilonia. La moderna ciudad de Qantir ocupa el perímetro del enorme palacio de Ramsés, lo que da idea del tamaño de éste.

El crecimiento de la ciudad llegó a englobar Tell ad-Dabca, donde estuvo la ciudad-fortaleza de Avaris, la capital de los odiados hyksos. La Avaris [5] de los hyksos habría tenido, según el Dr. Bietak, unas 250 Has, dando cabida a unas 60.000 personas. El número de habitantes de Pi-Ramsés es muy difícil de precisar, variando las estimaciones entre medio millón y millón y medio.

Delta 14
El Delta del Nilo

Merece la pena insistir en que, si bien durante la dominación de los hyksos se acentuó el flujo de inmigrantes asiáticos, este flujo existió ya mucho antes [2] y continuó existiendo después. Además, la destrucción del poder hykso no pudo conllevar la expulsión en masa de todos los asiáticos, sino solamente el exilio de la clase dominante y el sometimiento del resto. Con respecto a la etnia de los hyksos, el hallazgo en Avaris de pinturas de puro estilo cretense, incluidas escenas de taurokathapsia (ταυροκαθαψια), nada probaría, ya que también el palacio de Amenofis III en Malgata fue decorado por artistas cretenses, así como el palacio real de Qatna, al Norte de Qadeš, destruido por los hititas hacia 1340 a.C. (16).

El Cabezo de la Hiena

Hace años que el Dr. Bietak, Director del Instituto Egiptológico de la Universidad de Viena y del Instituto Arqueológico Austriaco del Cairo, viene publicando los resultados de sus excavaciones en Tell ad-Dabca -el Cabezo de la Hiena-, unos dos kilómetros al sur del yacimiento de Qantir, al este del Delta. Había encontrado una clara secuencia de ocupación: sobre restos del Imperio Medio, una capa culturalmente semítica, asociada con Palestina y Siria - trazas de la ocupación por los hyksos -, y, tras un largo paréntesis, una potente reconstrucción en la época de Ramsés II. La novedad es que recientes estudios magnetométricos, con la decisiva intervención del arqueólogo alemán profesor Edgar Pusch, han permitido vislumbrar el tamaño que tuvo la ciudad perdida de Ramsés, y que los sondeos practicados in situ han permitido determinar cuál fue el curso del Nilo en aquellos tiempos, llegando así a reunir un conjunto de datos verdaderamente relevantes. (Ver bibliografía).

Se encenaga el brazo pelusíaco del Nilo

Según el Dr. Bietak, en el s. XII, el brazo más oriental del Nilo, llamado «Aguas de Ra» y, posteriormente, brazo pelusíaco por desembocar cerca de la antigua ciudad de Pelusium (Tell el-Farama), llave oriental del Delta, comenzó a encenagarse. Se hicieron esfuerzos titánicos para dragarlo, como prueban los vertederos que aún hoy se aprecian en la zona, pero, al final, no quedó más remedio que abandonar la lucha: el Nilo se había abierto camino irreversiblemente hasta el mar por un brazo nuevo, el posteriormente llamado brazo tanítico (en el mapa, en azul, de trazo discontinuo).
No se han publicado todavía documentos que describan estas obras o que aludan a su coste, que debió ser gigantesco. Forzosamente tuvo que repercutir en la crisis económica que lastró gran parte de los reinados de la XX Dinastía.

Una disyuntiva dramática

Encenagadas las «Aguas de Ra», una de dos: o se cambiaba el cauce del Nilo, o se cambiaba la ciudad. En algún momento se adoptó la decisión de construir una nueva capital precisamente a orillas del nuevo brazo que el Nilo había abierto, y que recibiría posteriormente el nombre de brazo tanítico, por haberse construido a sus orillas la ciudad que en griego se denominaría Tanis. En egipcio es Djacnet. La Biblia la llama Zoan. Es el enorme yacimiento arqueológico de San el-Haggar (San recuerda a Zoan; el vocablo árabe hayyar -en dialecto egipcio pronunciado haggar- significa pedrera).

Jeroglífico
Jeroglífico de Djacnet. El círculo con la cruz de San Andrés es el determinativo de "ciudad".

El número de los evacuados y el número de los exilados

Nos preguntamos si, a la vista del gigantismo de la megalópolis de Pi-Ramsés, pudo su abandono originar la narración de la salida de las más de 600.000 personas que menciona la Biblia.

No debe excluirse la posibilidad de que las obras de fundación de Tanis fueran contemporáneas o incluso anteriores a un abandono de Pi-Ramsés que se previera inevitable. Los monumentos más notables fueron trasladados. Algunos, como una estatua colosal de Ramsés II, han sido hallados en Tanis, lo que dificultó las dataciones iniciales de Pierre Montet.

Más que una megalópolis de crecimiento ordenado, la Pi-Ramsés de su época final habría crecido al modo de lo que en Caracas llaman ranchitos y en Rio y São Paulo, favelas. Parece lógico que a los evacuados se les ofreciera una reubicación dentro de Egipto, si bien en condiciones tales que una minoría disidente prefiriera exiliarse y retornar a la tierra de sus ancestros. Su reducido número posibilitaría su supervivencia en el desierto.

LA DATACIÓN DEL ÉXODO

La Biblia de Jerusalén: Ramsés II, fecha post quem
La Biblia de Jerusalén (1b) dice, en su Introducción al Pentateuco:

«La tarea del historiador moderno consiste en confrontar estos datos de la Biblia con los hechos de la historia general.

En cuanto a la fecha del Éxodo, no podemos fiarnos de las indicaciones de I-Reyes 6, 1 y Jueces 11, 26, que son secundarias y proceden de cómputos artificiales. Pero la Biblia encierra una indicación decisiva: según el texto antiguo de Ex 1, 11 los hebreos trabajaron en la construcción de las ciudades de depósito Pitom y Ramsés.

En consecuencia, el Éxodo es posterior a la entronización de Ramsés II, que fundó la Ciudad de Ramsés.
»

Por lo tanto, una fecha post quem sería el año 11º de Ramsés II (~1268)

Resulta indudable que la dominación egipcia sobre Canaán se colapsó en fecha indeterminada, siendo sustituida por dos entidades que lucharon ferozmente entre sí: los hebreos y los filisteos, sin que Egipto interviniera. Deberemos, por consiguiente, buscar la fecha del colapso del poder egipcio, colapso relacionado con el final de la XX Dinastía.

MAPA DE CANAÁN DURANTE LAS DINASTÍAS XIX Y XX
Mapa de Canaán
(Ver Aclaraciones anejas)

Mapa: Aclaraciones sobre topónimos

Algunos topónimos se repiten, por lo que conviene no confundir Qadeš a orillas del Orontes con Qadeš al norte de Hazor, ni con Qadeš-Barnea, al suroeste de Jerusalén, en los confines del desierto.
No confundir Hazor, al norte del Lago de Kennaret (más tarde llamado «mar» de Galilea o lago de Tiberíades) que fue el centro de todo el territorio circundante (según la Biblia, sería tomado y destruido por Josué), con Gazer o Guezer, a medio camino entre Yaffa (junto al mar) y Jerusalén, y que sería duramente castigada el año ~4º del faraón Merenptah.
El topónimo «Guilgal» (que significa cromlech, «círculo de piedras») se repite en, al menos, tres puntos de Canaán. El más próximo a Jericó y al Jordán -único reseñado en el mapa- fue centro de reunión en los primeros tiempos de la conquista.
En varios topónimos aparece la palabra «bet», a veces transcrita «beth», que en las lenguas de esa región significa «casa».
En varios topónimos aparece la palabra «el» o, mejor, « 'el», nombre de una divinidad que ha quedado también incrustada en nombres de persona como Isra'el, Isma'el, Rafa'el, Mija'el, etc.
Preferimos la muy mediterránea palabra «rambla» (palabra española procedente del árabe raml= arena) a la palabra de climas más húmedos «torrente» para designar diversos cauces habitualmente secos, muy frecuentes en esta región. Las ramblas se dibujan en trazo azul discontinuo.
(FIN de las aclaraciones).

EXPEDICIONES PUNITIVAS EGIPCIAS SOBRE CANAÁN DURANTE LA XIX DINASTÍA

El dominio egipcio sobre esta región de Canaán es muy antiguo. Se perdió a finales de la Dinastía XVIII, en tiempos de Ajenaton. Horemheb intentó restablecerlo, sin éxito.

Campaña de Seti I

Fue Seti I, ya de la XIX Dinastía, quien volvió a imponerlo sin contemplaciones, conquistando la ciudad de Yenocam a orillas del Jordán, en la ruta que, por el sur del mar de Galilea, conducía de Meguiddo a Aštarot, capital del reino de Basán (Estela del año 1º, encontrada en Bet-San (Tell el-Husn, Cisjordania), y bajorrelieves del gran templo de Amón en Karnak).

Campañas de Ramsés II (año 4º y año 5º)

De nuevo Ramsés II, en su expedición del año 4º, tuvo que dar un «golpe de autoridad», como informa otra estela suya, también encontrada en Bet-San. Al chocar con el poder hitita y sus manejos, intentó reconquistar la ciudad y la acrópolis de Qadeš junto al Orontes, avanzando hasta allí con un poderoso ejército (año 5º) formado por cuatro divisiones, una de ellas denominada Set, en honor de este dios. La batalla acabó en tablas, la acrópolis de Qadeš no fue tomada por los egipcios, y jamás volvería serlo.

Campaña de Ramsés II (año 7º)

El año 7º, Ramsés II lanzó un movimiento envolvente contra el reino de Moab, situado al Este del Mar Muerto (Ver mapa). Él avanzó por la costa hasta Gaza, derivando entonces hacia el Este, pasando al Norte de la actual Jerusalén, cruzando el Jordán y, dejando el Monte Nebo a su derecha, giró hacia el Sur, por Dibón, hacia la ciudad de Rabat-Batora. Su primogénito Amen·hir·jopšef, abandonando la «vía de Horus» (el camino de la costa que, posteriormente, sería llamado «vía de los filisteos», que aún no se habían instalado allí) se internó hacia el Este, atravesando la península de Sinaí hasta alcanzar la Rambla de Arabá. Torció entonces hacia el Norte hasta converger con su padre el Faraón y cerrar así la tenaza en Rabat-Batora, que fue borrada del mapa. Aparece como capital de Moab desde entonces la ciudad de Qir-Moab.

Otras campañas de Ramsés II contra Canaán

El año 8º lanzó otra campaña en la Galilea occidental, conquistando Akko y sometiendo Merom y otras ciudades. En el Sur tuvo que someter Aškalón, y las excavaciones prueban que destruyó manu militari y después refundó Yaffa, dejando inscripciones en los pilares que flanquean la puerta de acceso a la ciudad. El papiro Anastasi I afirma que las ciudades de Yaffa, Damasco, y Sumur eran propiedad personal de Ramsés II.

ESTALLA LA PAX ÆGYPTIACA

El tratado de paz de Ramsés II con el rey hitita Hatusil

El año 21º (~1259), tras largas negociaciones, se acordó una paz perpetua con el nuevo rey hitita Hatusil. Éste envió a la Ciudad de Ramsés el texto en escritura cuneiforme grabado en una tablilla de plata, en cuyo centro se veía el Gran Sello del Estado hitita, con el dios Set abrazando al Gran Príncipe de Hatti. (Ver (7), pág. 295). Ramsés II mandó esculpir la versión jeroglífica en los muros del gran templo de Amón en Karnak. Impresionado por la veneración del Estado hitita al dios Set, patrono de su familia y cuyo nombre llevó su predecesor Seti I, le pareció oportuno cambiar una vez más el nombre de su hijo, el primogénito de Egipto. Amen·hir·jopšef adoptó el nombre de Set·hir·jopšef, comunicándolo en seguida a su «padre» hitita, el rey Hatusil.

La estela del año 400

En un momento posterior al año 34º de Ramsés II (después de ~1245) se esculpió una polémica estela en granito rosa y con una datación nunca antes utilizada (Ya desde la I Dinastía, se databa por los años de cada reinado): «...El año 400, en el IV mes de Šemu (verano), en el IV día, el rey del Alto y del Bajo Egipto Seti Grande-en-Victorias, hijo de Ra, amado de Nebty, etc...». La estela fue descubierta en 1863 por Auguste Mariette en Tanis, desde donde reinaron los faraones de la XXI Dinastía; perdida su pista, la redescubrió el también francés Pierre Montet (1931), comprobándose que fue trasladada a Tanis procedente, como tantos otros monumentos, de la abandonada Ciudad de Ramsés. Encabeza la estela una efigie del propio Ramsés II ofrendando vino al dios Set-Baal, situado a su izquierda. Esta versión casi ecuménica de Set, dios egipcio venerado desde la I Dinastía [3 bis], lo identificaba con el Baal cananeo. Lo establecía, además, como antecedente remoto de Seti I, padre de Ramsés e hijo del fundador de la XIX Dinastía, remontándose a 400 años atrás, y evocando, según algunos, nada menos que la invasión de los hiksos. [Ver (7), págs. 385-387 de la traducción española]. Otro indicio más, y bien evidente, de la sintonía con sus súbditos asiáticos que Ramsés se complació siempre en manifestar, sintonía que hace muy improbable que adoptase contra ellos medidas represoras del tipo que veremos sí adoptó, y con muy fundadas razones, Ramsés III.

MANO DE HIERRO DE MERENPTAH DENTRO Y FUERA DE CANAÁN

Campaña de Merenptah ¿año 4º? contra Canaán

Merenptah, al igual que su padre y su abuelo, tuvo que volver a imponer su autoridad en Canaán manu militari. La Estela de la Victoria afirma que sojuzgó las ciudades de Aškalon y Gazer (que están perfectamente identificadas), y afirma haber «dejado sin simiente» (¿erradicado?) a YiSRRi3R. Aunque gran mayoría de los analistas se inclinan por identificar ese pueblo con Israel, no es imposible, a la vista del mapa adjunto, que se refiera simplemente a que arrasó las cosechas del llano de Yizre´el, como opinan otros. En el Norte arrasó la ciudad de Yenocam, que ya había sido sometida por Seti I, pero que se había rebelado. En torno a la citada llanura de Yizre'el se reseñan en el mapa otros dos topónimos con la misma terminación que Yenocam: Yoqnecam, e Iblecam. Debieron emplearse a fondo los egipcios en Yenocam, borrándola del mapa, porque todavía hoy no está claro si la ciudad arrasada se encuentra en Tell el-Nacam o en Tell el-cAbidiyah.

EL OPACO FINAL DE LA XIX DINASTÍA

El enigma de Amen·mose (~1203-1201)

Al fallecer (1203) a la edad de 67 años el faraón Merenptah, que había residido en Menfis, el heredero legítimo era su hijo Nefer·set·ra, al que nosotros llamamos Seti II, habido con la reina Istnofret. No obstante, comienza a reinar desde Tebas un Amen·mose (a veces transcrito Amen·meses), de incierto origen. Sería, según el egiptólogo alemán Rolf Krauss, según se cita en (17), y a quien seguimos en esto, hijo de Nefer·set·ra. Su nombre de nesu bity fue Meni·ra Setepen·ra, y su nombre de Sa-Ra, Amen·mose Hika·wasit, es decir, Amen·mose, Señor de Tebas. Pronto (1201) sería desplazado del poder, poder que parece haberse circunscrito al sur exclusivamente. Su madre habría sido Ta'jat, una hija que Ramsés II tuvo con su hija Henu·tim·ra, y habríase casado con Tiyi, una princesa nubia.
Este Amen·mose habría nacido -según (17)- en 1226 a.C., es decir, en el año 53º de Ramsés II. Su tumba en la Val de los Reyes es la KV10, muy conocida desde la Antigüedad. En el pozo de la tumba aparecen escenas de Ta'jat haciendo ofrendas a diversos dioses. Se encontró en ella parte de una tapa de sarcófago de granito rosa, claramente inscrita con el nombre Ta'jat, lo que apoyaría la hipótesis de que esta reina se habría sepultado allí. Del titular Amen·mose no se ha encontrado vestigio alguno ni en esta su tumba ni en ningún otro lugar. Sobre su desaparición a partir del año 1201 carecemos absolutamente de más datos.

Reinados de Seti II (~1201-1195), Siptah (~1195-1189) y Tausret (~1189-1187)

De nuevo un faraón de esta XIX Dinastía elige el nombre de Seti, el dios de los súbditos de origen asiático.

Coloso de Seti II
Coloso de Seti II expuesto en el Museo Egipcio de Turín

En cuanto a la dominación egipcia en Bet-San (Tell el-Husn, Cisjordania) durante el primero y el último de estos reinados (cuyos «cartuchos» se han encontrado allí) se atestigua en el Nivel VII, que evidencia una ciudad cananea con guarnición egipcia. Sigue sin aclararse del todo la biografía del anti-faraón Amen·mose (~1203-1201). También resulta intrigante un personaje de etnia jacru (sirio-cananea) que se jactó de haber instalado a Siptah en el trono de su padre, y que administró todo el poder del Estado durante ese reinado y, tal vez, el siguiente: el canciller Bay, tan relevante que tuvo su propia tumba en la Val de los Reyes.

CANAÁN Y LA XX DINASTÍA

Llegado a este punto, el historiador egipcio Manetón introduce un cambio de Dinastía. La funda un nuevo faraón, -de nombre Set·najt, en homenaje al dios Set- el cual se enfrenta con éxito a una crisis de la que nos gustaría saber más, y a los dos años cede el poder a su hijo. Éste adopta el nombre prestigioso de Ramsés; modernamente lo designamos Ramsés III.

Ramsés III (~1185-1153)

En Cisjordania, en Bet-San (Tell el-Husn), se halló la estatua de Ramsés III cuya foto adjuntamos

Estatua de Ramsés 3
Estatua de Ramsés III desenterrada en Bet-San

En Transjordania se han estudiado dos yacimientos muy importantes para datar el final de la dominación egipcia en esa región: Tell es-Sacidiya (Ver Apéndice 2) y Deir cAl·là.

En Tell es-Sacidiya, cerca del Jordán, se ha excavado y estudiado un puesto militar egipcio de la época de Ramsés III. Justo al Sur, en Deir cAl·là (Monasterio de Suso), en la orilla derecha del río Yabbok, afluente del Jordán, se datan dos intentos de reconstrucción de Ramsés III, seguidos de incendios. A la muerte de Ramsés III (~1153 a.C.) se reocupa con cerámica de la llamada «filistea».

Ramsés III construyó además en Canaán templos para el culto de los dioses cananeos, atestiguando el control egipcio de ambas orillas del Jordán en su época. El papiro Harris nos proporciona una reseña de este largo reinado (31 años), redactada, al parecer, para la ceremonia de coronación de Ramsés IV, reseña sin indicios de novedades importantes, como sin duda hubiera sido el colapso del poder egipcio en Canaán.

Sin embargo, el acontecimiento capital de este reinado fue el rechazo de la invasión de los «Pueblos del Mar».

La invasión de los Pueblos del Mar: ~1177

Una de las consecuencias en cascada de la guerra de Troya fue la gran invasión de los llamados «Pueblos del Mar», que la crítica moderna tiende a considerar emigrantes o refugiados que huían de la ola de destrucciones. Unos grupos se movían en carros tirados por bueyes, otros utilizaban barcos. Las destrucciones se evidencian a lo largo de toda la costa de Levante, desde Ugarit y Alalaj al Norte, hasta Yaffa, Ašdod, y Aškalon al Sur. Pero no se detectan ni en Biblos ni en Sidón, lo que se explicaría suponiendo que estas ciudades marítimas pusieron sus barcos a disposición de la coalición. Desde entonces, desaparecen los vocablos «Canaán» y «cananeos», sustituído éste por «peleset», o sus variantes «filisteos» o «palestinos».

Allí donde Troya fue vencida, y donde el imperio hitita se derrumbó, Egipto supo resistir: el templo de millones de años de Ramsés III (~1185-1153), ya de la XX Dinastía, pondera en sus grandiosos bajorrelieves el glorioso triunfo de este faraón al frenar esta invasión marítimo-terrestre, que se produjo el año 8º de su reinado, es decir, en ~1177.

Los peleset capturados por Ramsés III fueron marcados con el nombre del Faraón y enrolados en el ejército egipcio: «...los establecí en lugares fortificados ... les asigné raciones y ropas de los tesoros y graneros cada año ...».

Cartucho de Ramsés 3
"Cartuchos" reales con los nombres de Ramsés III.
Primer "cartucho": User·macat·ra Meri·amón (ver Apéndice 3); segundo "cartucho": Ramses Hika·iunu.

Si cuando se produjo el Éxodo todavía no se habían instalado los filisteos en Canaán, el año ~1177 sería fecha ante quem. Pero como la invasión del grupo de Moisés se produjo dando un rodeo por el Sur del Mar Muerto, y atacando desde Transjordania, nada impide que la costa estuviera ya, en el momento del cruce del Jordán, en poder de los filisteos.
La cuestión es cuándo éstos se hicieron independientes, pues inicialmente serían meros fœderati del Faraón (fórmula que utilizaría posteriormente el Imperio Romano con los visigodos y otros pueblos). Como hemos visto, el poder de Ramsés III en ambas orillas del Jordán está probado, y además parecen haberse encontrado vestigios arqueológicos atestiguando la presencia egipcia en Palestina - pero no en Deir cAl·là - durante reinados posteriores.

En suma: el colapso del poder egipcio sobre Canaán tuvo que producirse durante el reinado de un faraón «Ramsés N», siendo N>4. Y ello nos daría una fecha post quem para el Éxodo, pues la Biblia no menciona enfrentamientos contra Egipto durante la ocupación hebrea de Canaán.

RELEVANCIA HISTÓRICA DEL ABANDONO DE PI-RAMSÉS

Volviendo al Delta, si el abandono de Pi-Ramsés, tan súbito como el de Nueva Orleans en 2005, y como el de Nueva Orleans, impuesto por las aguas descontroladas, coincidiera con el Éxodo que nos relata la Biblia ¡ya lo creo que sería un acontecimiento relevante en la Historia de Egipto! Además, de ser así, tendríamos por fin la buscadísima fecha del Éxodo, que tanta tinta ha hecho correr infructuosamente.

Las repercusiones socio-políticas del abandono de Pi-Ramsés, por no hablar de las económicas, tuvieron que ser enormes, incluso para el omnímodo poder faraónico. Basta comparar con el coste económico y político que hoy día tuvo en un gran país como EUA la evacuación de la ciudad de Nueva Orleans, inundada súbitamente de resultas de un huracán, y reocupada una vez reparados los diques. Tenemos varios ejemplos de abandono definitivo de ciudades en Mesopotamia, al cambiar su curso el Éufrates. Así, la antiquísima ciudad de Nippur -un par de milenios más antigua que la I Dinastía egipcia-, ciudad cuyo templo principal estuvo dedicado al dios sumerio Enlil, y sita a orillas de un brazo del Éufrates hoy seco llamado Chatt en-Nil. El abandono de la ciudad estaría sin duda relacionado con la desecación de dicho brazo.

Desconocemos fuentes egipcias que nos informen directa y claramente de cómo se gestionó el peliagudo asunto de la reubicación de los habitantes de la abandonada megalópolis de Pi-Ramsés. Pero sí existen clarísimas pruebas indirectas.

El año 1130 en que sería abandonada la Ciudad de Ramsés coincidiría (según las dataciones más probables) con el año 3º del reinado de Ramsés VII (~1133-1125), o bien con el año 7º -y probablemente, último- si la datación fuera ~1137-1130. En cualquier caso, entre 40 y 50 años después de la invasión de los filisteos del ~1177, y de su asentamiento en la que se conocería como la Pentápolis filistea, que englobaría el litoral Sur de Canaán.

Las propuestas de identificación de Ramsés II ó de Merenptah como faraones del Éxodo se abandonaron al encontrarse sus momias, hoy visitables en una sala especial del Museo Egipcio del Cairo. Por otra parte, el Antiguo Testamento asegura que en el «mar» de Carrizo pereció el ejército egipcio, pero no afirma taxativamente que el propio Faraón pereciera también allí. De todos modos, se da la circunstancia de que se conservan las momias de todos los faraones de la Dinastía XX, excepto dos: la de Ramsés VII y la de Ramsés VIII; se están buscando, y podrían encontrarse algún día. Lo que sabemos de Ramsés VII -que sobrevivió a su primogénito, y que su momia no ha sido hallada- (Ver Apéndice 3), y de Ramsés VIII - del que se desconoce casi todo, incluido su enterramiento, si lo hubo - no contradice la narración del Pentateuco.

En cuanto al eventual punto de cruce del Mar Rojo, considero de interés aclarar aquí que la boca del Golfo de cAqaba, el Estrecho de Tiran, en árabe مضيق تيران (Madiq Tiran), con diversas islas y arrecifes que reducen a unos 5 km el canal que separa ambas orillas, el vocablo árabe Tīrān (si bien escrito طيران con la «tā'» oclusiva dental sorda enfática), se traduce como «huida», y podría conservar una antigua tradición árabe. (El vocablo árabe «hégira» no significa «huida», como erróneamente se insiste en decir, sino «emigración»). Las fotografías aéreas evidencian que, si hace tres mil años el nivel del mar hubiera sido significativamente menor, el paso de la península de Sinaí a la península arábiga por el Estrecho de Tīrān habría sido mucho más fácil que hoy.

EL DELTA DEL NILO: GEOGRAFÍA, DINÁMICA LITORAL Y SISMOS

Es importante tener presente que los deltas varían de forma rápidamente - rápidamente a escala geológica-, y que el mapa del Delta del Nilo durante la XX Dinastía sería sin duda muy diferente del actual. Veamos esto con más detalle.

Dinámica fluvial y dinámica litoral

La moderna ingeniería de Caminos, Canales y Puertos ha conseguido significativos avances en materia de dinámica fluvial y de dinámica litoral. Podría trabajarse en reconstruir el mapa del delta del Nilo a lo largo de los milenios, a la luz de estos dos fenómenos:

a) Dinámica fluvial
Como bien sabemos en Aragón, el Ebro en la zona llana, en un entorno de unos 100 km aguas arriba y aguas abajo de la ciudad de Zaragoza, serpentea, literalmente hablando: modifica su curso, estrangula meandros, y deja galachos residuales, que acaban desecándose. El Nilo se comporta del mismo modo en las zonas llanas del Delta. En ambos ríos -y en cualesquier otros del Planeta: el Garona, el Misisipi, el propio río Meandro (actual Turquía), que dio nombre al fenómeno, etc.- pueden atisbarse, mediante la fotografía aérea, las constantes variaciones del cauce en las zonas llanas, donde se forman meandros. Fenómenos de bruscos cambios del cauce suelen producirse de resultas de grandes inundaciones, fenómeno éste anual en el Nilo, e irregular en el tiempo en los demás ríos (el Ebro, el Indo, el Amarillo, diversos ríos amazónicos, etc. ). Los brazos y las bocas del Nilo no han dejado de alterar su curso a lo largo de los siglos.

b) Dinámica litoral
Dependiendo de si hay o no mareas, y del ángulo de incidencia en la costa del oleaje dominante, los acarreos de los ríos forman deltas (como los del Nilo y el Ebro), flechas (como las de la ría de Huelva), albuferas (como la de Valencia o las del Languedoc), tómbolos (como en Peñíscola y Gibraltar), u otras formaciones litorales.
El Nilo, el mayor río del Mediterráneo -un mar sin mareas-, convirtió en delta lo que miles de años antes había sido un estuario, y fue generando en éste un rosario de albuferas, destinadas a colmatarse, para dar paso a un segundo rosario de albuferas, et ainsi de suite.

Terremotos, maremotos, y subsidencia del fondo marino

A lo anterior hay que añadir que el Mediterráneo oriental es una zona de gran inestabilidad sísmica, donde además muchos terremotos generan maremotos. Los sismólogos griegos contemporáneos han documentado decenas de maremotos solamente desde principios del s. XIX [3]. El dios Poseidón, «que remueve la Tierra», encarna el impacto que esos fenómenos telúricos causaron en la psique de los griegos antiguos. Posteriormente, el historiador romano Amiano Marcelino documentó el terrible maremoto del 21 de julio de 365, que arrasó Alejandría y las costas de la región. Todavía en el s. VI seguía conmemorándose en Alejandría el «día del horror». Recientes descubrimientos submarinos frente a la ciudad han hallado los restos del Portus Magnus helenístico a unos 6 m de profundidad. Cerca de allí, toda la parte oriental de la bahía de Abukir se hundió bajo el mar, a poca profundidad, al parecer en la segunda mitad del s. VIII d.C. Bajo las olas se han encontrado los restos de las ciudades de Canopos y de Thonis, y el gran templo del Herakleon, junto a la desaparecida boca canópica del Nilo (10). Todo lo expuesto evidencia que un maremoto podría perfectamente tragarse un ejército entero que discurriese por las costas del Delta o zonas aledañas.
Además de la lenta subsidencia del fondo marino en esa región, parece evidenciarse una basculación general del delta, que habría ido girando secularmente en torno a un eje Norte-Sur, y en sentido anti-horario, desplazando lentamente las bocas del Nilo del Este hacia el Oeste. Aprovechando que ningún país del mundo nos ha conservado una tan larga y minuciosa secuencia de datos sobre sus inundaciones como Egipto (por ejemplo, en la famosa Piedra de Palermo), podremos investigar, para comprender mejor los acontecimientos que estudiamos, el mapa del Delta en aquellos lejanos tiempos. A partir del Delta actual (contornos en verde en el mapa adjunto, así como los dos brazos actuales del Nilo, las albuferas, y el canal de Suez), que podemos ver en las fotografías de los satélites artificiales, cabría una primera aproximación a la forma del Delta en aquel entonces, hace más de tres mil años (en azul).

LAS DIEZ PLAGAS DE EGIPTO

Precedido el Éxodo de las llamadas Diez Plagas de Egipto, veamos algunos aspectos de las mismas.

Primera Plaga: el agua se convierte en sangre. La sangre de los borgoñones

Como indico más arriba (§ Dinámica fluvial), los cambios de curso de los ríos suelen producirse durante las inundaciones, haciéndose visibles al terminar éstas. Dicho de otro modo, al bajar las aguas del Nilo al final de la estación Ajet del año 1130, se constataría que las «Aguas de Ra», otrora navegables, se habían convertido en un rosario de menguantes balsas pútridas, donde se desarrollaría el alga tóxica Oscillatoria rubescens, que enrojece las aguas y mata los peces (14 bis) [5 bis]. El fenómeno se conoce bien en Europa desde 1825, cuando se enrojecieron las aguas del lago suizo de Morat (en alemán, Murtensee), y los pescadores contaron que era la «sangre de los borgoñones» que afloraba de nuevo. Aún seguía vivo el recuerdo de la sangrienta batalla de Murten (en francés Morat) en la que el 22 de junio de 1476 los suizos aniquilaron junto al lago el ejército de Carlos el Temerario, duque de Borgoña. Así lo narra en sus Memorias Felipe de Comines, consejero del rey de Francia: «Le seigneur de Contay, qui arriva vers le roy, tost après la bataille, confessa au roy, moy présent, qu'en ladite bataille estoient morts huit mil hommes du parti dudit duc...». (14 ter, pág. 353). (El señor de Contay, que llegó hacia el rey [Luis XI de Francia, apodado La Araña Universal], pronto después de la batalla, confesó al rey, estando yo presente, que en la dicha batalla fueron muertos ocho mil hombres del partido del dicho duque [de Borgoña]...).

Restantes Plagas y duración del proceso

De las tóxicas aguas rojas del Nilo primeramente huirían las ranas (Segunda Plaga), que dejarían de devorar las larvas de mosquitos (Tercera Plaga) y de otros insectos (Cuarta Plaga). Su proliferación causaría las úlceras, y éstas, a su vez, la muerte del ganado (Quinta Plaga) y de muchas gentes, tal vez por ántrax (Sexta Plaga), concatenándose así una tras otra las seis primeras Plagas. Veamos cuánto pudo durar ese traumático proceso. Sabemos que entre la Primera y la Segunda Plaga pasaron siete días.
Aceptando las palabras del Pentateuco después de la Séptima Plaga, el granizo: «Fueron destrozados el lino y la cebada, pues la cebada estaba ya en espiga y el lino en flor; pero el trigo y el alforfón no fueron destrozados, por ser tardíos» (Exodo 9, 31-32), podremos determinar la época del año en que ocurrió esta plaga: puesto que en Egipto el lino florece a finales de enero, la cebada comienza a madurar a fines de febrero, y el trigo madura a últimos de marzo ó primeros de abril, la Séptima Plaga, el granizo, debió de acaecer entre mediados de enero y mediados de febrero.
Según las fuentes consultadas, entre la Séptima Plaga y la Décima (que, naturalmente, se deberían a otras causas [7]) transcurriría mes y medio o dos meses, y probablemente no transcurriría un plazo mucho más largo entre la Primera y la Séptima Plaga.
En resumen: los exégetas bíblicos estiman que el proceso de las Diez Plagas duraría a lo sumo entre tres y cuatro meses, insertados entre mediados de noviembre y finales de marzo. Esto equivale a decir que las Plagas comenzaron a poco de concluir la estación Ajet, y que duraron casi toda la estación Peret [6].
Tras todo este viacrucis de catástrofes a lo largo de Peret, llegó Šemu, que secaría los pozos y obligaría a la rápida salida en masa de toda la población de la monstruosa Pi-Ramsés, quebrantada por las Plagas y acuciada por la sed.

DOTACIÓN DE LOS CARROS DE GUERRA EGIPCIOS: FECHA POST QUEM

Al salir en persecución de los hebreos, «Faraón», quienquiera que éste fuese, «tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, cada carro con tres guerreros» (Ex, 14,7), (1-a).
Es este un detalle muy interesante, porque el carro egipcio (al menos en la batalla de Qadeš contra los hititas, en el año 5º de Ramsés II) tenía una dotación de dos guerreros: el auriga, que llevaba las riendas, y el guerrero propiamente dicho, y no de tres. En los bajorrelieves del gran templo de Amón en Karnak que describen esa batalla, reiteradamente publicados (ver, por ej., pág. 179, de (7), en la traducción española), es fácil distinguir los carros de guerra hititas, con una dotación de tres guerreros, de los carros de guerra egipcios, con dos guerreros solamente.
Así que, una de dos: o el texto del Éxodo nos informa mal, o verdaderamente el carro de guerra egipcio en el momento del Éxodo tenía una dotación de tres combatientes. El poco glorioso papel desempeñado por los guerreros egipcios en la citada batalla de Qadeš no es imposible que indujera un cambio posterior en la dotación de los carros, imitando el diseño hitita, más contundente. Son precisamente estos detalles, irrelevantes para el relato, los que más fe merecen en las tradiciones transmitidas. Es altísimamente probable que cada carro en el Éxodo tuviera precisamente tres guerreros, y no uno, ni dos, ni cuatro. ¿Por qué habrían de inventar ese detalle que no hace al caso? Los Setenta traductores escribieron, en ese versículo 7º del capítulo 14:

Fragmento de texto griego
(y tomó seiscientos carros escogidos
y todos los caballos/carros de los egipcios
y tres guerreros sobre todos [ellos]).

       Lo antedicho probaría que el Éxodo no pudo ser anterior a la batalla de Qadeš (año 5º de Ramsés II); además, la fecha en la que Egipto aumentó de dos a tres guerreros la dotación de cada carro de guerra nos fijaría una fecha del Éxodo aún más reciente. Averigüen esa fecha los egiptólogos, y dispondremos de una referencia más.

Ramsés III, opresor de beduinos

Por otra parte, el Dr. Bietak ha publicado (15) una agudísima observación que había pasado desapercibida a los propios excavadores: dos cabañas «de cuatro habitaciones» hechas de haces de juncos (¿tal vez de sisco o carrizo? [8]), cuyos cimientos someros esculpidos en la roca se hallaron en la orilla occidental de Tebas (la mayoría de los especialistas consideran específicamente israelí este tipo de casas «de cuatro habitaciones»), corresponderían a trabajadores israelitas, tal vez esclavos. Su tarea: la demolición del templo de millones de años de Ay y de su sucesor Horemheb, ordenada muy probablemente por Ramsés IV (~1153-1146). La esclavitud [4] de estos individuos vendría documentada en el Gran Papiro Harris, donde Ramsés III, tras vanagloriarse de su victoria sobre los «Pueblos del Mar», añadía: «... destruí a las gentes de Seir entre las tribus beduinas (šosu). Devasté sus tiendas, a sus gentes, su propiedad, y también su ganado [innumerable], los inmovilicé y llevé en cautividad, como tributo de Egipto. Yo los entregué a la Enéada de los dioses, como esclavos para sus casas (templos)». (Cita textual de (15)). Según esto, deberían poderse detectar más cabañas de este tipo en diferentes partes de Egipto. Así pues, Ramsés III pudo haber sido el faraón opresor citado en el Éxodo. Cuando una gran potencia está en guerra con otra etnia, que pone en juego la supervivencia del reino, éste tiende a desconfiar de los residentes en su territorio pertenecientes a esa etnia. Hay casos recientes.

CONCLUSIÓN: ¿UNA DATACIÓN TARDÍA DEL ÉXODO?

Todo lo anteriormente expuesto permite plantear la posibilidad de una datación tardía del Éxodo, teniendo además en cuenta que el Salmo 78 (versículo 12) sitúa las tormentosas entrevistas entre Moisés y el faraón innominado, precisamente en la ciudad de Djacnet/Zoan/Tanis, cuya construcción habría ya comenzado. Aunque en rigor, este dato solamente prueba una cosa: que el texto recibido fue redactado después de la fundación de Tanis, aun así y todo, apoyaría el supuesto de un Éxodo tardío.
La fecha precisa sería mucho más difícil de determinar, ya que las obras de construcción de la nueva capital, y el traslado a la misma de los grandes monumentos de piedra de Pi-Ramsés, se dilatarían decenios. En efecto: consta que la solemne instauración de Tanis como nueva capital tuvo lugar durante el largo reinado de Ramsés XI (~1094-1064), concretamente el año 19º (hacia 1075), es decir, unos 55 años después del abandono de Pi-Ramsés.
Ramsés XI, con su largo reinado de 30 años, fue el último monarca de la XX Dinastía. En su año 19º, además de la instalación de la corte en la nueva capital de Tanis, se estableció oficialmente en Egipto la era de «wehem mesut», literalmente, «repetición de nacimientos» o, si se prefiere, era de los Renacimientos.
Pero este es tema aparte, que quizás tratemos más adelante.FIN.


APÉNDICE 1

La «Estela de la Victoria» de Merenptah (~1208) ¿fecha ante quem?

En el año 5º del reinado de Merenptah (~1213-1203), hijo y sucesor de Ramsés II el Grande, Egipto rechazó una coalición invasora formada por dos tribus libias aliadas a los luka, šarden, akiwaša, turša y šekleš, en total, siete aliados. La victoria egipcia se conmemoró en la es-

Cartuchos de Merenptah
"Cartuchos" reales del faraón Merenptah.
Primer "cartucho": Ba·en·ra Meri·amon; segundo "cartucho": Merenptah Hotep·hir·macat

tela de granito cuya foto se ha publicado en (11), hallada en Tebas en 1896. Aunque los datos consignados en su conjunto son de gran interés, los soslayaremos aquí para centrarnos en sus últimas líneas, referentes a Asia, que los egiptólogos traducen así: « ... afligen a Canaán todos los males, deportada Aškalón, conquistada Gazer, Yenocam no existe, Israel está asolado, sin simiente, Jacru se ha convertido en viuda de Egipto. ...». Lo entrecomillado se lee en la penúltima línea de la estela. Aškalón, Gazer y Yenocam eran ciudades cananeas (ver mapa). Jacru designaba la región sirio-palestina.
Por lo tanto, el año ~1208 ya había israelitas en Canaán, ergo el Éxodo habría sido anterior a esa fecha. Pero, en realidad, del texto no se deduce necesariamente esta última conclusión. En efecto:

Primero

La escritura jeroglífica, que escribía únicamente las consonantes, solía posponer a algunas palabras un jeroglífico adicional que no se leía, y cuya función era aclarar el sentido de la palabra precedente. Ese signo recibe el nombre de determinativo. Así, a la palabra «MR» (pirámide), seguía el dibujo esquemático de una pirámide. Pues bien, en la estela, que se lee de derecha a izquierda, el determinativo que sigue a la palabra YiSRRI3R (donde el signo 3 transcribe el jeroglífico «buitre», sonido consonántico inexistente en las lenguas indoeuropeas, similar al representado por el signo árabe hamza) incluye, sobre tres trazos verticales (el plural egipcio), un hombre y una mujer. Se trataría, pues, de personas, no de una nación ni de una ciudad.

Segundo

Los egiptólogos se inclinan mayoritariamente por ubicar ese YiSRRI3R, identificable con Israel según la mayoría de los expertos, en la zona montañosa del interior, al Este del Canaán costero.

Tercero

Dos referencias bíblicas incluyen el nombre del faraón Merenptah. Citan ambas una fuente situada al noroeste de Jerusalén, llamada fuente de «Neptoah» o «Mineptah» (Josué 15, 9 y 18,15). La arqueología ha probado que en tiempos de Merenptah residía allí una guarnición egipcia. La existencia del topónimo y de la guarnición parecen probar el control egipcio del territorio durante ese reinado.

Cuarto: dominio de Ramsés III en Transjordania y en el Norte de Cisjordania

El yacimiento de Tell es-Sacidiya que se comenta después, así como la estatua de Ramsés III encontrada en Bet-San (Tell el-Husn), prueban el control egipcio de ambas orillas del Jordán bajo este faraón, lo que invalida los argumentos relacionados con Merenptah, cuarenta años anterior.

Conclusión

La literalidad del texto describiría (según la interpretación más truculenta) el exterminio de ese proto-Israel por un Merenptah considerado cruelmente inflexible: otros documentos afirman que la batalla contra los invasores libios y sus aliados dejó 6.000 enemigos muertos y 9.000 prisioneros. A los pies de la ventana de su palacio de Menfis se depositaron las manos y los genitales de los enemigos muertos, como prueba de la victoria. Los prisioneros serían ejecutados hasta el último, y ejecutados por empalamiento, crueldad jamás vista antes ni después en Egipto. Cabe preguntarse si Alcorán (38,12 y 89,10) alude a esto cuando escribe Faraón «el de las estacas» (en árabe, du-l-awtad).

Pero si no aceptamos esa interpretación del texto, sino la más probable de que la tribu fue castigada pero sobrevivió, podría perfectamente asumirse que uno o más grupos que salieran posteriormente de Egipto se asociaran con los restos de esa tribu, y de otras tribus ya asentadas en Canaán. Habrían constituido todas ellas, en número de doce, lo que en el mundo griego se llamaba una «anfictionía» o alianza sacramentada ante una deidad en su santuario. Así, según Josué, 24, la Alianza de las Doce Tribus se habría solemnizado en la asamblea de Siquem, sobre la base de los Diez Mandamientos escritos por Moisés. Para conmemorar la Alianza, Josué plantó allí una gran piedra. Y el primer santuario -en la Tienda de la Reunión- se instaló (Josué 18, 1)- en Siló (hoy Seilún, unos 20 km al Sur de Naplusa).

Por todo lo anterior, la estela de Merenptah no prueba que ~1208 sea fecha ante quem para el Éxodo bíblico.

APÉNDICE 2

Los interrogantes de Tell es-Sacidiya

Este yacimiento de Transjordania, en el actual Reino Hashemita de Jordania, reviste, en nuestra opinión, un interés muy grande para el tema que estudiamos: la datación del Éxodo.

Ubicación

Está situado (ver mapa) a medio camino entre el lago de Tiberíades y el Mar Muerto, a poca distancia del Jordán, y dispone de su propia fuente de agua potable. Se ubica Tell es-Sacidiya entre dos afluentes del Jordán: el río Yarnak al Norte y el río Yabbok al Sur, que limitan el país de Galaad, que el mismísimo Moisés conquistó en Transjordania, asignándolo a media tribu de Manasés.

Los datos

Fue topografiado en 1942 por N. Glueck. La situación bélica en la región impidió continuar los trabajos hasta veinte años después. Entre 1964 y 1966 excavó allí James Pritchard, de la Universidad de Pensilvania (EUA), que despejó el manantial y la alberca.Tras un nuevo hiato de diecinueve años, Jonathan Tubb, del Museo Británico, reemprendió los trabajos de campo, que no descubrieron ningún tesoro, sino algo mucho más valioso: que en el Estrato XII, el área estaba controlada por los faraones de la XX Dinastía (ésta, fundada por Set·najt, incluye además los faraones desde Ramsés III en adelante: Ramsés IV, V, y así sucesivamente hasta Ramsés XI, con quien -como es sabido- se extingue la citada Dinastía). Además de una muralla, se ha excavado un complejo palacial y una gran residencia, todo en torno a la notable infraestructura hidráulica arriba referida. En el cementerio se han examinado más de cuatrocientas tumbas, la mayoría de carácter totalmente egipcio, con muchos cuerpos envueltos en vendas de lino. También se han encontrado enterramientos que podrían indicar la presencia allí de los «pueblos del mar». Ver (13) para más detalles.
Este complejo fue arrasado por el hierro y por el fuego a finales del s. XII a.C.

Comentario

La Arqueología tendrá que aclarar el significado de la presencia egipcia en Tell es-Sacidiya en ese momento histórico, presencia siempre valiosa a la hora de establecer dataciones. Porque cabría preguntarse si la dominación egipcia habría sido anterior al Éxodo, y la destrucción del Tell es-Sacidiya egipcio, consecuencia de éste.

APÉNDICE 3

Ramsés VII (~1133-1125)
Ante la posibilidad de que Ramsés VII fuera el faraón del Éxodo, reseñamos aquí las pocas noticias que de él hemos podido encontrar.
Fue el sexto faraón de la XX Dinastía. No se cree que reinase más de 7 años. Otras fechas para su reinado son 1138-1131. Su nombre original no era Ramsés, sino que lo adoptó en el acto de su entronización.
Quo nomine vis vocari? (¿Por qué nombre deseas ser llamado?) pregunta el cardenal camarlengo al papa electo por el Sacro Colegio. También el faraón, al ser entronizado (y, a veces, en alguna ocasión significada), adoptaba nuevo nombre. Como esta titulatura solía condensar su «programa de gobierno», veamos qué nombres adoptó el séptimo de los Ramsés el día de su entronización:
Escogió como nombre de Nesu Bity (traducida tradicionalmente como «rey del Alto y del Bajo Egipto», hoy se da a esta expresión un significado más sutil, pero siempre dual: Nesu indicaría el faraón divino e inmortal, y Bity el faraón humano y mortal) el del primero de estos dos «cartuchos» (el de la izquierda):

Cartuchos de Ramsés 7

Cualquiera ducho en jeroglíficos leerá sin esfuerzo en él User·macat·ra Setep·en·ra («Poderosa es la rectitud (Macat) de Ra, elegido de Ra»), idéntico al de Ramsés III, que a su vez lo tomó de Ramsés II. Esta igualdad de titulaturas evidencia igualdad de modelo político; por otra parte, el nombre elegido hacía hincapié en la rectitud de Ra más que en su misericordia. Del mismo modo que Amón era el dios de Tebas y, en general, del sur de Egipto, la divinidad del norte era Ra. Además, como ya se indica en el texto, se designaba como «Aguas de Ra» al brazo pelusíaco del Nilo, brazo a cuyas orillas había erigido Ramsés II su nueva capital: la Ciudad de Ramsés.

Escogió como nombre de Sa-Ra (segundo cartucho, el de la derecha) el de Ramses Itef·amon Neter·hika·iunu, que nos informa que deseó considerarse «Ramsés descendiente de Amón, gobernante del dios de Iunu». La ciudad de Iunu, en griego Heliópolis, es en la Biblia On. Era la ciudad del Delta donde estaba el santuario principal de Ra.

El poder de Ramsés VII sería efectivo en el Delta, y poco más que teórico en el sur, ya que sabemos que las tierras de Amón hacían a este dios -y a sus sacerdotes- extremadamente ricos y poderosos. Situación asimétrica con el menguado poder de la Corona, lo que sin duda sería fuente de tensiones de todo tipo.

Escogió como nombre de Nebty (omitimos el cartucho) el de Me·kemet Uefja·sety («Protector de Egipto, temido por los extranjeros»), lo que parece implicar una línea enérgica de reacción contra una amenaza extranjera, pero ¿cuál?

Estatua de un presunto retrato de Ramsés 7
Estatua de Ramsés VII - presunto retrato

Si la muerte prematura del primogénito, que segó una vez más la línea sucesoria (ya le había acontecido a Ramsés II -doce veces-, Seti II, Ramsés III y Ramsés V, entre otros), hubiera constituido fuente adicional de preocupación para el faraón, lo habría sido con harto motivo, dado que acabaría sucediéndole su tío, Ramsés VIII.

La tumba de Ramsés VII

El más importante monumento de este rey es su tumba, la denominada KV1 en la Val de los Reyes. Es una sepultura modesta que ha permanecido abierta durante siglos (contiene graffiti griegos y romanos).

KV1 es la tumba más septentrional de la Val de los Reyes, y está muy alejada del grueso de las tumbas, en un varello denominado sin más Varello de la Tumba de Ramsés VII. Este aislamiento hace que no esté siendo tan visitada como otras. El sepulcro real más cercano a ella, en dirección sur, es KV2. Su diseño, que presenta un eje recto, orientado en dirección Noroeste, es muy simple: una rampa de entrada, un pasillo, y la cámara sepulcral propiamente dicha. Tras ella se adivina el inicio de una segunda cámara, que quedó inconclusa, debido probablemente a la inopinada muerte del rey. El sarcófago tuvo que ser ubicado en la cámara, ensanchada para la ocasión. La segunda cámara, apenas esbozada, sirvió para albergar en un nicho los vasos canopes del difunto.

Es anómalo que su tumba en Tebas permaneciese inconclusa el año 7º del reinado, cuando lo habitual era acabar la tumba del faraón a los dos años de su ascensión al trono. Este hecho, unido a la «huelga» de trabajadores de la que nos informa el papiro de Turín, confirma la existencia de dificultades económicas tan serias, que llegaron a afectar a un grupo privilegiado, como eran los trabajadores de las tumbas reales de Tebas. La egiptología informa que la escasez de trigo hizo triplicar su precio en este reinado.

Excavación

La primera excavación en KV1 fue realizada en 1906 por Edward Ayrton, aunque sabemos de anteriores visitas que catalogaron y estudiaron antes la tumba. La expedición de Ayrton se encargó de reabrir y limpiar el yacimiento.
Solamente bajo el mando de Edwin Brock, del Museo de Ontario, se realizaría un estudio más extenso, completado con la adecentación de la tumba, hoy abierta al público.

Hallazgos

Como cabía prever (se cree que KV1 fue utilizada durante muchos años por monjes coptos y por ermitaños), no se encontraron muchos objetos en la tumba: sólo algunos ušebtis, y restos de ánforas u ostraka, éstos pertenecientes a diversas épocas. El sarcófago exterior está labrado en piedra y consta solamente de la tapa exterior, que en la actualidad se ve rota por un lateral, para poder alcanzar la momia y las riquezas que con ella reposarían. Esta enorme tapa está decorada con figuras de Isis, Neftis, Serket y los cuatro hijos de Horus.

La momia del rey

No se conocen las circunstancias de su muerte, ni se ha encontrado su momia, hasta la fecha, aunque sí se hallaron cuatro vasijas de fayenza con el nombre del rey cerca del escondrijo DB320, en Deir el-Bahari, lo que puede sugerir que el suyo sea alguno de los cuerpos aún no identificados que se hallaron en el referido escondrijo.

Conclusión

Ninguno de los datos aquí recopilados repugna a lo que la Biblia atribuye al faraón del Éxodo y a su entorno.

BIBLIOGRAFÍA

(1) Biblia de Jerusalén; (1-a) 1ª edición en español (nihil obstat de 1966), traducida teniendo presente el texto francés fijado por la Escuela Bíblica de Jerusalén, Editorial Desclée de Brouwer, Bruselas; (1-b) 2ª edición en español (nihil obstat de 1975), Éditions du Cerf, París, 1973; esta edición omite la mención de los tres guerreros sobre el carro.

(2) Ur, por Sir Leonard Woolley, Colección The King Penguin Books, Edita Penguin Books. Ltd.; Londres, 1946.

(3) Y la Biblia tenía razón, por Werner Keller; Ediciones Omega, 9ª edición; Barcelona 1961.

(4) Archaelogy of the Bible Lands, por Magnus Magnusson; edita The Bodley Head Ltd.; Londres 1977.

(5) The Exodus Enigma, por Ian Wilson; edita: Wiedenfeld & Nicholson; Londres, 1985.

(6) Avaris, the capital of the Hyksos, por el Dr. Manfred Bietak; edita The British Museum Press; Londres 1996.

(7) Ramsés II: la véritable histoire, por Christiane Desroches-Noblecourt; Éditions Pygmalion; París 1996. (Existe traducción española de Juana Bignozzi Ramsés II: la verdadera historia, en Ediciones Destino; Barcelona, 1998).

(8) Ägypten und Levante, por el Dr. Manfred Bietak; edita International Journal for Egyptian Archaelogy; Viena, 1999.

(9) Kenneth Kitchen es autor de numerosas publicaciones (ver Internet); podemos citar: The reliability of the Old Testament; edita William Eerdmans Publishing Co., Grand Rapids, Michigan, EUA.

(10) Tesoros sumergidos de Egipto, catálogo de la gran exposición (Madrid, 2008); edita Franck Goddio, con David Fabre.

(11) The Hieroglyphs of Ancient Egypt, por Aidan Dodson; edita: New Holland Publishers, Ltd.

(12) The Seventy Great Mysteries of Ancient Egypt, por Bill Manley; edita: Thames & Hudson Ltd., Londres 2003.

(13) Archaeological Encyclopaedia of the Holy Land, artículo "SAIDIYEH (TEL ES-)".

(14) Arqueología de la Biblia, por James Hoffmeier, edita: SAN PABLO; Madrid, 2008.

(14 bis) «Oscillatoria rubescens», D.C. as an indicator of Lago Maggiore Eutrophication, por O. Ravera y R. A. Vollenweider; contribución Nº. 395 a la División Biológica del Euratom; manuscrito recibido en 1968.

(14 ter) Mémoires sur Louis XI, por Felipe de Comines; edición preparada por Jean Dufournet; Editorial Gallimard, Colección Folio; 1979.

(15) Israelitas encontrados en Egipto, por el Dr. Manfred Bietak; traducción española por Ana Quesada; An Iron-Age Four-Room House in Ramesside Egypt, Eretz-Israel, 22 (1999), págs. 10-12.

(16) Qatna, el enigma de la ciudad perdida; Revista Geo, nº 283, agosto de 2010, págs. 49-72.

(17) Moisés, el faraón rebelde, por Bernard Simonay; editor, Grijalbo; Barcelona, 2004.

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NOTAS

[1] La crítica ha fijado la cronología de la XIX Dinastía con dudas de algunos años. Aunque la referida Introducción al Pentateuco acepta los años 1290-1224 a.C. para el inicio-fin del reinado de Ramsés II el Grande, hemos preferido la datación baja: 1279-1213. Los faraones de la XX Dinastía se datan de acuerdo con Aidan Dodson, en (11).

[2] Al descubrir y excavar la ciudad-estado de Ebla, en la región siria de Alepo, se encontró una riquísima biblioteca de tablillas de arcilla. Diversos hallazgos, entre ellos un vaso de alabastro con el nombre del faraón Pepi I (VI Dinastía), permiten datar Ebla desde el s. XXVII a.C. Elegía sus reyes para periodos de siete años, pero uno de ellos, de nombre Ebrum, fue rey (según Pettinato, pero no según otros investigadores) durante veintisiete años, retirándose entonces de la política y encabezando una reforma religiosa ¿Coincidiría su figura con la de Abram que, según la Biblia, cambió su nombre en Abraham ? (~1850 a.C.)

[3] Según Galanopoulos (1960), entre 1801 y 1958 se registraron en el Mediterráneo Oriental 482 sismos de intensidad igual o mayor que 6; de ellos, 170 de intensidad igual o mayor que 7. Veinte de ellos generaron maremotos, siendo 6 de ellos de carácter catastrófico. Según Pararas-Carayannis (1973), los terremotos y los maremotos han castigado la Grecia continental e insular desde la más remota antigüedad, causando daños catastróficos en el mundo minoico y en otros asentamientos antiguos. Muchos de estos fenómenos habrían afectado a la costa egipcia.

[3 bis] En el templo de Abu Simbel podemos ver un bajorrelieve de Ramsés II protegido por el dios Set a la izquierda y el dios Horus a la derecha. Siendo ambos dioses enemigos mitológicos, Ramsés pretende así proyectar una imagen unificadora y de consenso. El dios Set se representaba en los papiros y en los bajorrelieves con cuerpo humano y con la peculiar cabeza del "animal Set", de identificación incierta. Por mi parte, me inclino a favor del oricteropo, llamado también en español "cerdo hormiguero" (aunque no está emparentado ni remotamente con el cerdo, al que se parece en el hocico, pero en nada más); el mundo anglófono lo designa con el vocablo afrikaan «aardvark» (aard=tierra; vark=cerdo). De nombre científico Orycteropus afer (del griego ορυκτηρ, excavador; y πους, pies; y del latín afer, africano), mamífero placentario exclusivamente africano, único representante del orden tubulidentata, de ~1,30 m de largo, incluida la cola, con hocico parecido al del cerdo, orejas que recuerdan a las del burro, con 4 fuertes garras en sus patas delanteras y 5 en las traseras, y arrastrando una gruesa cola similar a la del canguro. Extraño animal, en verdad. De color pardo en la parte superior y rojizo en la inferior, es de hábitos nocturnos; excava laberínticas madrigueras con varias entradas en las que se refugia y procrea. Se alimenta casi exclusivamente de termitas y de hormigas, a pesar de lo cual su mandíbula tiene varios molares. Además de nocturno, es solitario y asustadizo y, por todo ello, raramente visible. Su hábitat se extiende actualmente por toda África al sur del paralelo 20º Norte (que en el Valle del Nilo coincide con la 3ª Catarata), con la excepción de Gabón, Río Muni y países limítrofes. En Egipto no existe hoy, pero pudo haber existido en tiempos faraónicos.

[4] Diversos expertos afirman que no existía la esclavitud en Egipto, en el sentido grecorromano del término, de esclavo de por vida y hereditario (en griego, δουος), sobre el que el amo tenía derecho de vida o muerte, y al que podía comprar y vender. Los vocablos egipcios «hem» y «bak» designaban a los trabajadores por cuenta ajena y a los funcionarios del Estado, incluso los de más alto rango; el Visir, cabeza de todos ellos, era considerado también «bak» del Faraón.

[5] Avaris es en egipcio Hwt waret, donde las dos "t" son mudas, lo que nos da Hawara (no confundir con Hawara en El Fayum); de ahí provendrían los topónimos Fabara (Aragón, España), Favara (Valencia, España) y Favara (cerca de Agrigento, Sicilia, Italia).

[5 bis] Según (14 bis), Oscillatoria rubescens se ha detectado en muchos otros lagos y embalses eutrofizados en Europa, América y Japón. También parece ser el caso en la bellísima Albufera de Hutt (Hutt Lagoon), en Australia Occidental. La espectacular «Catarata de Sangre» en la Antártida Oriental, concretamente en el glaciar Taylor, (77º 43' S, 162º 16' E) sería debida al óxido de hierro. El inquietante color rojo sangre de las aguas termales (entre 40° y 50°C) de la Laguna Roja, en Chile, a 3.700 msnm, en la municipalidad de Camiña, región de Tarapacá, a unos 200 km al nordeste de Iquique, así como las hermosas tonalidades anaranjadas o rojas de la Laguna Colorada, en el departamento boliviano de Potosí, cerca de la frontera con Chile y al sur del volcán Ollagüe, se atribuyen a la alta salinidad y a la probable presencia de algas todavía no bien estudiadas.

[6] Anacronismo es, y flagrante, utilizar el calendario gregoriano para definir el periodo del año en que tuvieron origen y final las Diez Plagas. Ocurre, sin embargo, que el calendario juliano, del que el nuestro, el gregoriano, es mero retoque, es básicamente el calendario agrícola egipcio. Éste dividía el año en doce meses de 30 días, agrupados en tres cuatrimestres: El primero, Ajet (inundación), comenzaba a finales de junio o principios de julio; el segundo cuatrimestre era Peret (salida, se sobreentiende que de las tierras fuera del agua); y el último era Šemú (verano, es decir, escasez de agua), que cerraba el año. Cada mes constaba de tres semanas de diez días. A estos 360 días se añadían 5 días epagómenos. Esto equivalía a computar años de 365 días, cuando en realidad el año trópico de nuestro Planeta dura 365,2422 días. Con ello se incurría en un error de 0,2422 días cada año. El templo de Ra en Heliópolis estaba encargado de observar el orto helíaco de la estrella Sothis, a la que hoy llamamos Sirio. Dicho orto coincidió inicialmente con el principio de la estación Ajet. Entre dos sucesivos ortos helíacos transcurre un año sidéreo de 365,25636 días.

[7] Cabe resaltar que no hubo plaga alguna de ratones, y eso en un país triguero, sin duda porque los eficaces gatos egipcios mantuvieron a raya a esos roedores en todo momento. El gato era animal sagrado en Egipto, bajo la protección de la diosa Baset o Bst. Aún hoy llamamos a nuestro gato con el consabido «bs, bs, bs», invocando sin saberlo a la referida diosa.

[8] Vocablo de origen céltico seca = sisca o jisca: carrizo, variedad de caña de tallo muy fino que se cría en lugares muy húmedos. Al posponer a sisca el sufijo abundancial latino -arius, que en la lengua romance queda en -ar, obtenemos siscar, topónimo aragonés con el significado de carrizal que nada tiene que ver con ciscar. La homografía entre ambos términos aparece a veces en Hispanoamérica cuando el último vocablo citado se escribe, indebidamente, con s, según se suele pronunciar tanto en esa área geográfica como en Canarias.


   
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